lunes, 19 de marzo de 2012

La soga


y el martes cuando nos despidamos se detendrán las olas

y al tercer día resucitaré en medio de animales

mugrienta y con tu sabor en mi boca

arrastraré mi cuerpo hasta esta tierra

le diré a los amigos que no pasa nada

que los huesos son de adorno y que la carne sigue fresca

regaré a tus niños para que crezcan

inventaré que soy buena en la cocina

te daré lo mejor y lo peor de la casa

limpiaré mis líneas para que vayas sin huellas

procuraré peinarte de la misma forma como llegas

ella debe verte radiante y esponjoso

lleno de letras, vacío de poetas

borraré mis colores de tus cuadros

sacudiré las luciérnagas de la puerta

vestiré de alegría y te daré un adiós pausado

no hay dos en uno ha dicho el rey

entonces que sea uno y uno ordena la reina

lo demás estorba

lo demás no es más que una cubeta llena de sueños

que terminan quebrándose al amanecer

y tú seguirás escribiéndole cosas bellas

y yo iré con lo mío hacia algún lado del mundo

a ese sitio que entre camino y camino se me fue perdiendo de vista.



el amor camina hambriento, fastidioso, inconforme

nada te calza, todo te sobra

termino sudando como ladrón asustado

guardo los labios hasta la primavera

y como aquí no hay primavera ¡qué se mueran los labios!

que se esfumen, que se pierdan, que salgan del cuerpo

que no me pertenezcan

seré una rama humana sin miedo a caerse

como cuando era niña y habitaba en árboles

abajo me esperaban unos brazos con olor a fierro

nada importaba más que eso

uno creía que la vida se detendría y con ella el futuro

nunca estuviste en los sueños frustrados ni en las clases de guerra

jamás consideraste retroceder las horas

todo lo que tienes calza en tus piezas

y te ves hermoso rodeado de tanta buena hierba

todas esas bocas y cuerpos siguiendo tus pasos

aflojando tu mano mientras subes la vereda

¿ves como todo viene hecho de par en par y en la misma fecha?

no es tu culpa vida mía, es que entre palabra y palabra

uno termina volviéndose soga.

viernes, 2 de marzo de 2012

Tan espina como quiera


¿Después de cuántas cuadras podrás tomarme de la mano?

¿Después de cuántos abismos decidirás quedarte entre mis piernas?

piernas tibias, inconformes

o mejor, fronteras blancas y rosadas, crudas y bullosas

que sea como yo quiera, de todas formas el tiempo se mece desde tu

mirada

y yo desde acá no alcanzo a verla.


No sabría cómo explicar la tempestad de mis senos

aquí hay diluvios y la casa tiembla

y en esta calle donde corre agua y sangre

yo dividida en pedazos te pido que no desaparezcas

que procures escuchar la música que ha inventado el vino,

éste que beberé mientras me desvisto y preparo la cena.


Suelo andar sin nada

me siento en la silla roja y entre pared y pared se va ocultando el

cielo

estremezco y el error toca a la puerta para avisarme que es tarde,

para recordarme que me toca la misma porción a la misma hora

los efectos serán los mismos: segunda, tercera, cuarta

pero como yo no me repito que se eliminen las ubicaciones,

que se borren las horas clandestinas de media noche

seré tan espina como quiera

bailaré colgada desde la promesa que nunca llega

de todas formas el piso está muy

lejos, la necesidad lo aplasta.