y el martes cuando nos despidamos se detendrán las olas
y al tercer día resucitaré en medio de animales
mugrienta y con tu sabor en mi boca
arrastraré mi cuerpo hasta esta tierra
le diré a los amigos que no pasa nada
que los huesos son de adorno y que la carne sigue fresca
regaré a tus niños para que crezcan
inventaré que soy buena en la cocina
te daré lo mejor y lo peor de la casa
limpiaré mis líneas para que vayas sin huellas
procuraré peinarte de la misma forma como llegas
ella debe verte radiante y esponjoso
lleno de letras, vacío de poetas
borraré mis colores de tus cuadros
sacudiré las luciérnagas de la puerta
vestiré de alegría y te daré un adiós pausado
no hay dos en uno ha dicho el rey
entonces que sea uno y uno ordena la reina
lo demás estorba
lo demás no es más que una cubeta llena de sueños
que terminan quebrándose al amanecer
y tú seguirás escribiéndole cosas bellas
y yo iré con lo mío hacia algún lado del mundo
a ese sitio que entre camino y camino se me fue perdiendo de vista.
el amor camina hambriento, fastidioso, inconforme
nada te calza, todo te sobra
termino sudando como ladrón asustado
guardo los labios hasta la primavera
y como aquí no hay primavera ¡qué se mueran los labios!
que se esfumen, que se pierdan, que salgan del cuerpo
que no me pertenezcan
seré una rama humana sin miedo a caerse
como cuando era niña y habitaba en árboles
abajo me esperaban unos brazos con olor a fierro
nada importaba más que eso
uno creía que la vida se detendría y con ella el futuro
nunca estuviste en los sueños frustrados ni en las clases de guerra
jamás consideraste retroceder las horas
todo lo que tienes calza en tus piezas
y te ves hermoso rodeado de tanta buena hierba
todas esas bocas y cuerpos siguiendo tus pasos
aflojando tu mano mientras subes la vereda
¿ves como todo viene hecho de par en par y en la misma fecha?
no es tu culpa vida mía, es que entre palabra y palabra
uno termina volviéndose soga.

