viernes, 13 de abril de 2012

Relato de un hombre que nunca para


"Sabe, yo empecé a masturbarme desde los 15 años. En la adolescencia fueron muchas, muchísimas las veces que lo hice. Interminables. Mis imágenes principales fueron una prima, una vecina, una compañera del colegio. Creo que una vez me masturbé seis veces en el día. ¿Qué loco no? Tirado en la cama dale y dale. Después llegaron las mujeres y bueno disminuyó el trabajo con la mano. Tengo 42 años y todavía me masturbo, y no me avergüenza hacerlo, es normal aunque a muchos le asusta. Claro, ahora una vez al mes, tal vez. Es normal aunque no lo crea. Más de lo que usted se imagina. Y sí, si se siente igual, depende. Hoy me gustó mucho porque sabía que usted lo sabía. Me hubiese gustado más si hubiese cogido el teléfono. Cuando era adolescente era más intenso. Uno amanecía amarillito y la madre de uno le hacía caldo de gallina porque pensaba que uno andaba bajo de sangre. ¿Usted hasta cuántas vez se ha masturbado en un día? Sabe, ahora recuerdo algo. Una vez yo invité a una chica a hacer el amor. Ella estaba casada y el marido trabajaba lejos. Lo hicimos en el patio de su casa, era un lugar cerrado así que no, nadie nos vio. Yo había tenido sexo el día anterior, así que le pedí que nos masturbáramos. Digo, no es que no tenía ganas de hacerlo, claro que sí, pero tomando en cuenta que lo había hecho el día anterior quería algo diferente. Entonces comenzamos y nunca paramos. ¿A qué edad se masturbó por primera vez? Yo tuve una pareja que nunca se había masturbado. Y cuando estuvimos lo hicimos pero por teléfono, tres veces, creo. Una vez ella estaba en la sala de la casa y su familia en la cocina. Fue como a las siete de la noche. Ella fue la que lo propuso. Yo siempre he sido como muy nervioso pero esa chica era muy buena que era imposible decir que no. Fue chistoso, la familia ni se enteró, al rato me invitaron a comer y cenamos pollo con arroz y cola. ¿Dónde le gusta masturbarse más y por qué? Mire, si usted me cuenta algo sorprendente le contaré algo mío que nadie lo sabe, algo que he guardado por mucho tiempo. ¡Me ha acostado tres veces con una chica de mi trabajo! No le puedo decir el nombre, bueno, si usted me cuenta un secreto, puedo pensar en darle el nombre de ella. Pero sólo entre nos, dígame ahora que me puedo arrepentir, yo le juré a ella que me iría a la tumba con eso. Pero yo confío en usted, así que dele. Sabe, yo he estado con tres personas en mi trabajo. Una era mi exnovia, íbamos a mi oficina en las noches, la otra una chica que llegó a hacer prácticas con las piezas, era lesbiana, pero tenía buenas tetas y la otra, (subiendo los brazos hasta sostenerse la cabeza) la otra, es de la que estamos hablando, y estoy dispuesto a intercambiar secretos. Usted pensará que yo soy un hombre que nunca para, en realidad he cambiado, todo esto fue hace más de un año. Pero basta de hablar de mí. Oiga, ¿se acuerda de la chica del laboratorio de aquí a la vuelta? ¿Que le di una vez una tarjeta para que me llamara? Bueno, nunca lo hizo, pero cada vez que paso por allí me mira. Sé que le gusto y espera que dé el primer paso. No lo hice antes y no voy hacer ahora.
Pero ahora fui a comprar un 220 y yo iba distraído y ella se estaba maquillando y me miró. De regreso yo miré y me clavó la mirada como diciendo: "atrévete, habla conmigo".
Me dije ¿y si me regreso y le pido su número de teléfono? No lo hice.
Sabe, se lo puedo jurar, esa mujer está deseosa de un hombre. Y no está nada mal. Y me nació esta fantasía: ella pasa sola en ese laboratorio, y pensé en ir una tarde, meternos en el cuarto y empezaría a besarla y tocarla. Ella diría que no lo haga, pero le gustaría.
Creo que en una segunda ocasión ella dejaría que yo le haga el amor allí en ese laboratorio. ¡De locos, está para morirse!, pero bueno, hablemos de cosas menos sorprendentes, dígame cuándo fue la última vez que hizo el amor, y si se ha masturbado en su trabajo, quiero saber cuántas veces y cuándo fue la última vez, dígamelo, dígamelo por favor".


ERNEST DESCALS-PINTOR

martes, 10 de abril de 2012

La fiesta


Los doctores dicen que tengo buena vena,
¿será que por ahí me quieren inyectar la locura?
Desde esta camilla todo luce tan blanco
si rasgo las paredes seguro el mundo se viene encima
llenaría la habitación y toda la pestilencia se atascaría en la puerta
que no me haga nudos me piden
no me los hago, ellos me hacen
yo sólo espero paciente mientras hace frío
¿quiere una colchita?
No.
¡Qué se congelen las rajas y las hendijas!
que abra la puerta y que se venga el doctor con toda su blancura
el cosquilleo no para,
siento al líquido transparente por todas partes.
“Ya pasó lo peor” y golpea mis piernas
¿A qué hora?
¿En qué momento ha pasado sin que me haya hecho señas?
En todo el cuarto hay hojas de advertencia
y no es que uno se crea la importante
pero es que me han vestido de gris
y esto no es una fiesta.
¿Dónde está el payaso?
¿Dónde está mi madre con la torta y con su cara de sorpresa?
¿Dónde están mis amigos, los borrachos, los infieles y los santos?
Por lo menos mírenme, mirénme,
díganme por qué todos hacen la danza verde
¿Por qué abajo pica y arde?

Se duerme todo:
se duermen las tierras si el sol cambia de color;
se duermen los fierros de mi padre al sonar las doce;
se duermen las semanas santas y patetismo de la familia;
se duermen tus hijas sin entrellitas en el cielo;
se duerme el piso con todo y zapatos;
se duerme el plástico de sus ojos y las arrugas de mis manos;
se duermen tus reclamos sobre el mantel de la mesa,
todo pasa y todo queda
mea culpa jovencitos, mea culpa.

martes, 3 de abril de 2012

La cosa


la cosa la tenía en la boca. por ahí me entró aquella tarde cuando jugaba a ser cantante en el momento que frotaba mi ojo. luego la cosa se me fue yendo al estómago y ahí se quedó muchos años mendigándole a mis huecos. nacía la sangre y la cosa me miraba de lejos y me ponía cara de me gustas mucho, cuánto vales, y yo rezaba con mucho empeño para que la cosa se fuera y por fin pudiese ir hasta la montaña de mi casa, para ver cómo huelen los árboles un lunes por la mañana, en un espacio donde todos la consumen para soñar con personas buenas vestidas de ramas. ahhh la cosa sabía muy bien cuáles eran mis debilidades, me hacía arrastrar por el suelo haciéndome romper con mis manos la cajita de sorpresas. siempre hay piedras debajo de las lágrimas. muchas veces intenté ser humano, muchas veces intente ser gusano, pero siempre la cosa se encargaba de tragarse los cuentos que un día compuse para todos los bultos que andan por la calle comiéndose las horas. un día la cosa me dejó pensando, entonces fui a mi altar, comencé a volar, me sentía bien, al principio pensaba y volaba, a veces sólo hacía una cosa, a veces pensaba en ambas cosas mientras escribía, y fue ahí cuando la cosa comenzó a subirse en la cabeza, y yo sentía un cosquilleo en la nuca y deseé irme lejos en ese momento, luego recordé al cuerpo más espantoso que había visto en mi vida y aún estaba entre mis sábanas. qué curiosa que es la vida que de repente un día te encuentras con las patas arriba y comienzas a pensar en por qué la dejaste ir sin ni siquiera ofrecerle un pedazo de chocolate, y llegas a la conclusión de que todo es aburrido y horrible. comer culiar y cagar decía mi abuela, y en ese mismo orden se ha seguido haciendo hasta ahora. apuesto que si yo le pregunto qué hace aquí a esta hora, cuando debería estar en algún lugar del planeta reciclando insectos, no sabría qué decirme y terminaría por mirar la cosa y comenzar a llorar porque es duro ser joven y que te toquen a diez por palabra.
la cosa me ha puesto fría y estoy nerviosa, abro la puerta respiro aire de bar mal oliente a la una de la mañana y comienza a reventarse el corazón como las marimbas de una salsa. entonces me desespero y dando un par de pasos saluda a mi cara por la ventana. la cosa es licenciada en alguna ciencia de no sé qué, pero me está dando duro, llámenlo como quieran, pero lo cierto es que no quiero que amanezca, mínimo cuando amanezca estaré sonriendo de nuevo y pensando que todo fue un mal sueño, un sueño a falta de sueños, un sueño que hizo temblar la cama y como yo tenía la cosa encima, pensé que era algo de la naturaleza, porque aunque parezca mentira la cosa no es tan mía a pesar de que yo sea de ella. me ha comenzado a doler el mate y el ojo derecho de vez en cuando, las tildes se caen de mis manos, yo no quiero hacerlo pero voy tildando casi que a la fuerza, es como si alguien me dictara como si fuera secretaria de algún mal muerto. sigo pensando que lo mejor es irme donde no hayan ojos ni cabezas, porque a la cosa le gustan mucho, por eso es que la tengo donde la tengo, comiéndose todos los cultivos que algún día sembramos cerquita de la tierra. la cosa sabe de amores, me ha dicho que no le crea a ningún hijueputas, que no haga nada, que me quede quieta, que no respire, que no llore, que no tire, que no reclame, que no me vista, que ni me pinte, callada, callada y moviendo las huellas como las llantas de una carreta vieja. quiero engañarla, quiero seducirla, besarla, hacerle creer que me ha conseguido, pero la cosa tiene una inteligencia suprema, ahora mismo tengo la cara hinchada, la cabeza bailotea y ella sigue encima mío dictando y borrando líneas como si esto se tratara de una broma, como si no tuviera que regar las plantas, mirar las cucarachas de la cocina, ser y parecer, es que solamente con ser no se saca nada, uno también debe parecer, de vez cuando, pero parecer. le digo que me suelte, por un día, un día es lo único que pido y después de eso bailamos y con faldita si quiere. ella me mira, suspira, con una sonrisa pinta entre sus labios un tranquila nena, se mete entre las piernas, ahí se queda.

Todas las mujeres en el mismo día


Sentada en este abismo me doy contra el teclado
camino por las ondas de tu pelo, curo las sábanas
limpio el piso, hago la tarea y la hago mal
tus palabras regresan como quien lleva arrastrando latas viejas,
¡eres el sol mismo que se ha venido a la tierra!
eres el diablo, el dios, la máquina y la cabeza,
cuántas cosas eres y aún te presentas como humano,
contigo la niñez vuelve a su sitio
no hay horas,
se escapan y reposan en cualquier parque barato
los cuadros ríen, el pincel habla
de las paredes salen mariposas con ojos y bocas
hasta ese ridículo ritual disfrazado de juerga
me cae bien un lunes por la tarde
mientes, sonríes, montas.

¿Qué es esto?
¿Denuncias de hembras locas, fieras, sedientas, hartas?
Que sea todo, que se pinte como quiera,
que sea todo menos un poema/vela
versos que se transforman, manos que tiemblan,
el verbo se congela y la saliva se aloca,
piden, exigen que encienda la mecha
y yo no quiero la verdad,
tengo suficientes centavos en la almohada
y zapatos fríos en la esquina de la puerta.

Esto no es un canto de amor, esto es todo lo que detestas
porque soy, sí soy, léeme bien,
soy mierda cuanta mierda me sienta
patética, lenta, autosensible,
mi idea es mutilar a la moral y a su calle chueca
soy la víctima y soy la guerra
soy todas las mujeres en el mismo día
necesito del canto como los pies a la arena
lloro hasta disolver la vida misma
bailo y no me hacen falta vestidos de flores
¡ay de mí si me vieras cuando el río suena!
atrás no sólo hay ropas de colores que guindan,
no sólo están un par de ojos de noches infinitas,
está una que patalea y te hace señas
está una que no es nada importante, en realidad,
un par de huesos, pelo esponjoso, locuras a medias,
pero que lleva sus piernas galopando frontera tras frontera
que es capaz de recoger tus pasos así tengas la cara vieja,
que ríe con un chiste malo hasta lograr mover la tierra
¿deseas un conjunto de estupideces bien perfumadas?
Tranquilo querido, hay muchos frascos a la vuelta.