“Lo real es un espanto, lo imaginario también”,
Pedro Gil
Desde mi baño veo hombrecitos rojos,
bajan de la ventana y se esconden en las cortinas
Miro aprieto lloro grito
Nadie me escucha
Al lado mi vecino un viejo con parkison mueve las ollas
La casa llora, se exprimen las tablas
es de madrugada, no hay nadie en la cocina
Es parte del silencio, me digo
Es la noche que está inquieta
El sonido del silencio es ensordecedor,
a veces simplemente estalla en nuestros oídos
Yo desde mi baño asesino cucarachas
Sueño en grande, algún día desde mi espalda saldrán alas
algún día seré la princesa, reina de la calle, poeta del desastre.
Cuando lloro lo hago como mi perro
Cuando lloro lo hago como mi perro
Hablo de ese quejido doloroso sin voz
Anoche me di cuenta, lo de perra lo llevo en el pecho
Lloro como mi perro y alguien soba mi cabeza
Tengo una espina en la garganta que corta palabras
Sin lentes la noche es más noche,
confundo ángeles con moscas, arañas con pájaros
Mis ojos inservibles quitándome la vida,
quitándome el rojo, volviéndolo todo gris, volviéndolo todo heridas.
Duermo con la felicidad y me da la espalda
Duermo con la felicidad y me da la espalda
Es difícil consentirla consentirme
callar lo que no se dice silbar desde la ventana
Veo cuadros negros y cabellos rubios por todo el cuarto
Sudo y elijo caminar de puntillas
Pienso en el rey de la soga y en el teatro que se me viene
¡Bingo! Estoy enferma.
Sí, para los que no lo sabían, la poeta de sana no tiene nada
Me lo digo, me lo repito, ja, ja, estoy lista para el banquete
tranquila Yulita, que la literatura no perdona,
tranquila que allá no hay finales felices ni copas rotas,
allá sólo están los gallos que cantan cuando anochece
y vasos que se arrastran de noche mientras otros duermen.